Todo llega a su fin

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Pues nada, así como sin darnos cuenta, se está acabando el verano. Otra vez el largo y frío invierno está llamando a la puerta, y viene para quedarse unos cuantos meses. Como ya te habrás dado cuenta la idea de que llegue el frío no me entusiasma y es que soy de las que prefieren las temperaturas altas y el sol reinando en el cielo. No sé si será  por eso que los veranos se me hacen tan cortos.

Y es que después de disfrutar de un verano de sol y playa ¿Quién quiere volver a los abrigos y las bufandas?

Ahora ha llegado el momento de reponer. Transcurrido el mes de septiembre tanto los hoteles como los restaurantes y la hostelería en general se disponen a llenar de nuevo las despensas con todo lo que se ha gastado en el periodo estival. Todos comprueban las cosas que hay que cambiar, las que hay que sustituir y las que hay que desechar. Ahora es cuando empiezan a trabajar las empresas de reposición. Hay que comprar toallas para hoteles y sábanas, reponer el mobiliario que por un mal uso de los huéspedes se ha estropeado, vasos, platos y cubiertos para los restaurantes y hasta incluso una mano de pintura si la situación lo requiere.

Yo por mi parte desde hoy cuento los días para que vuelvan a llegar las ansiadas vacaciones de verano porque si bien es cierto en invierno también se puede disfrutar de un descanso en un sitio bonito y turístico, nada como una playa o una piscina para olvidarte de los malos rollos y de los problemas. Hay personas a las que les gustan más las vacaciones de invierno, yo personalmente prefiero las de agosto. En invierno tienes que acarrear con el doble de ropas porque vayas donde vayas vas a necesitar abrigos, guantes y bufandas, botas para el frío y dobles calcetines si el destino elegido es muy frío.

Y es que es bien cierto que para gustos se hicieron los colores y por eso cada uno tenemos nuestras preferencias y nuestros gustos, sería un verdadero aburrimiento que a todos nos gustase lo mismo. Disfrutar de las vacaciones de verano hasta el último día cálido porque hasta que vuelvas a disfrutar de otro día así pueden pasar varios meses que ya te aseguro yo que se te harán más largos que un día sin pan.