La reflexion

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Yo soy una persona muy reflexiva, sobre todo a la hora de comprar un coche, lo miro todo, el modelo, el color, el consumo, la capacidad, lo miro todo con lupa, si contamina mucho, si hay piezasdesegundamano para este modelo y su las puedo conseguir con facilidad… En definitiva, ser reflexivo es una cosa muy buena, lo único malo que tiene es que si te equivocas con la decisión que has tomado, te duele y te molesta mucho más porque lo has reflexionado mucho  y es duro saber que después de tanto la decisión no es la acertada.

Cuando me compré el coche estuve dando vueltas durante unos días hasta que conseguí encontrar el que más me gustaba y el que más se acercaba a mis necesidades, creo que lo conseguí, no me ha dado ningún problema y estoy muy contento con la compra. No me gusta hacer las cosas sin meditarlas, tanto en mi vida personal como en la profesional, me gusta atar los cabos sueltos y dejar todo muy bien hilvanado para que no haya errores, aunque lamentablemente en ocasiones ocurra algo que me descoloque.

Una de las ventajas de ser reflexivo es que por fuerza ha ces comparaciones por lo que siempre acabas comprando lo más conveniente, no se trata de encontrar gangas, se trata de que al comprar el mismo producto en varios sitios, acabas adquiriendo el que es más económico y eso es un punto a favor de las personas reflexivas.

También es cierto que perdemos oportunidades por pensar tanto, incluso acabamos sin aceptar algún cosa por no estar convencido del todo. En la vida profesional no está tan mal, sobre todo cuando te dedicas al mundo de las finanzas, tienes que pensar mucho donde y como invertir para no acabar con pérdidas. En cuanto a la vida personal tiene sus inconvenientes, me cuesta mucho salir a algún lugar porque necesito barajar todas las opciones, saber si es mejor ir andando o en coche, usar un tipo de calzado determinado por si andamos mucho o la cantidad de gente que va a ver no me vaya a agobiar. A veces pienso que esto es una patología médica, que seguro que tiene un nombre, y me pongo a meditar sobre las enfermedades y así es un no parar.

La verdad es que ser reflexivo es bueno y mal o a la vez, como todo en la vida.